Un invernadero dentro del armario
Un hueco que habíamos conservado encontró un uso.
Durante la reforma de casa decidimos mantener un armario empotrado. El aseo estaba justo detrás, pero no podíamos ampliarlo con ese espacio. Preferimos conservarlo por si surgía otra utilidad. Durante un par de años sirvió para guardar trastos.
Mientras tanto, mi pareja fue desarrollando la afición por cuidar plantas. Empezó con las más fáciles y, después de llenar distintas zonas de la casa, se interesó por otras más exigentes. La vitrina del armario podía convertirse en un pequeño invernadero para ellas.
Empezar con una lámpara
La primera prueba fue una bombilla de crecimiento colocada en una lámpara de pie. La encendíamos entre diez y doce horas al día. Después de un par de meses observando buenos resultados de crecimiento, dimos el siguiente paso.
Habíamos visto adaptaciones de vitrinas IKEA para plantas tropicales. Podíamos probar algo parecido aprovechando el mueble que ya teníamos. El hueco de la vitrina medía unos 80 × 80 × 45 cm.
El balcón de casa daba al noroeste y estaba expuesto al Cantábrico. Para las plantas que quería cuidar mi pareja buscábamos un entorno interior donde atender a la luz, la temperatura y la humedad.
Una vitrina al lado del sofá
Colocamos dos lámparas LED de espectro completo, un ventilador y un par de medidores de temperatura y humedad. El montaje reunía iluminación, movimiento de aire y una forma de observar las condiciones dentro del mueble.
La vitrina estaba al lado del sofá. Yo había pensado en luces de tonos RGB, pero podían resultar molestas al ver la televisión. Elegimos una iluminación que encajara con ese uso del salón. Las luces se encendían durante el día.
Mi pareja llevaba el cuidado de las plantas. Cuando compartí el proyecto, yo explicaba la adaptación y el montaje; las preguntas sobre especies se las trasladaba a ella. La vitrina le daba otro espacio donde continuar una afición que ya llevaba más de un año desarrollando.
La humedad que queríamos dentro
Una de mis dudas era cómo afectaría al armario la humedad que buscábamos para las plantas. El mueble estaba pintado con pintura acrílica de pared. Esperaba que ese acabado, junto con la ventilación, fuese suficiente para conservarlo en buen estado.
Era algo que tendríamos que comprobar con el uso. La adaptación cambiaba las condiciones de un mueble que hasta entonces había servido para almacenar objetos.
El invernadero también exigía atención continua. Su utilidad estaba en cuidar las plantas y verlas crecer, con un espacio preparado para esa actividad dentro de casa.
Ordenar lo que seguía provisional
En mayo de 2022, cuando publiqué el montaje, el conjunto ya funcionaba. La alimentación eléctrica seguía siendo provisional: una regleta cruzaba el comedor desde el enchufe más cercano. Quería llevar una toma a la parte baja del mueble.
También teníamos previsto colocar una parrilla en la trasera de la vitrina para colgar más plantas. Tanto la toma como la parrilla estaban pendientes en aquella primera versión.
Hice una cuenta rápida para situar el gasto de iluminación. Tomando como supuesto 60 W por lámpara, dos lámparas y doce horas diarias, resultaban 1,44 kWh al día. Al precio que usé entonces, 0,30 €/kWh, serían unos 158 € al año manteniendo ese horario todos los días. Era una estimación de las luces, sin incluir el ventilador ni medir el consumo del conjunto.
Habíamos conservado el armario sin saber para qué lo usaríamos. Dos años después, el interés de mi pareja por las plantas le dio una función que no estaba en los planos de la reforma. La adaptación ya estaba en marcha y quedaba observar cómo respondían las plantas y el propio mueble.
Montaje compartido en mayo de 2022. Adaptación de una vitrina existente; cuidado de las plantas por mi pareja. Relato original en Forocoches y fotografías en Instagram.